Casos de Abusos Patronales

ANIMO DE LUCRO A COSTA DE LA SOCIEDAD ANDALUZA EN UNA FUNDACIÓN QUE SUPUESTAMENTE ACTÚA EN BENEFICIO DE LA MISMA. La Fundación de Estudios Andaluces.

Entrevista realizada por: 
Carmen Botía Morillas, 13/12/2010

Me encuentro en situación de desempleo desde el pasado 4 de octubre, a consecuencia de un Expediente de Regulación de Empleo (total) de la empresa para la que prestaba servicios, siendo “futuro” perceptor de prestación por desempleo durante 24 meses por el importe máximo para una persona soltera y sin cargas familiares durante el total de los meses. (Lo que me convierte en un desempleado “caro” para el Estado, con prioridad para la colocación).

“Tenemos un cajón lleno de curriculums de gente dispuesta a hacer esto por 500 €” (En las entrañas de un hospital público madrileño)

Entrevista realizada por: 
Iñaki García en Madrid en octubre 2010


En los últimos años se han abierto en Madrid ocho nuevos hospitales públicos, que funcionan según un acuerdo entre la Comunidad de Madrid y las empresas que los construyeron: a cambio de una cantidad mensual, estas empresas se quedan con el derecho a gestionar los servicios no sanitarios del hospital (administración, limpieza y mantenimiento de las instalaciones, catering, cafetería, etc.)1 De manera que aunque se trata de hospitales públicos, buena parte de su gestión está privatizada.

Luisa, con casi 30 de experiencia laboral en la que ha pasado por diversos trabajos precarios y mal pagados de la mano de empresas de trabajo temporal, es desde hace más de un año auxiliar administrativa en el servicio de urgencias de uno de esos hospitales, cuya plantilla total es de más de 2.500 trabajadoras/es entre personal sanitario y no sanitario. Su trabajo consiste sobre todo en recibir a la gente que va a las urgencias del hospital, anotar sus datos, abrirles una ficha y tramitar autorizaciones para sus acompañantes.

Cuidados a tiempo completo, pero a mitad de precio: una cadena de abusos en el feminizado sector de los cuidados trasnacionales

Entrevista realizada por: 
M. A. Río Ruiz en Málaga 23/09/09

Las feminizadas cadenas de cuidados trasnacionales albergan frecuentes situaciones de abuso laboral, como el que padeció S. durante los dos años y medio que estuvo empleada sin contrato en una casa, al servicio de una pareja de ancianos. Hasta allí llegó de la mano de una ONG que ayudaba a personas inmigrantes a encontrar diferentes clases de empleo, sobre todo en el reino de la economía informal: el servicio doméstico. Precarizado y olvidado sector cuya ausencia de legalidad en las relaciones laborales mantenidas seguimos en gran medida (¿hipócritamente") contemplando como un hecho natural, en lugar de como lo que es: una ilegalidad más con todas las letras. Lo que sigue es el dolido e indignado relato de S. 

"Entré a trabajar a esa casa. Me enviaron de " [una entidad de ayuda a las personas en situaciones de exclusión, sobre todo a inmigrantes en los últimos años]. El sueldo acordado era de 600 euros más el autobús, más o menos 640. Y dos descansos semanales. A partir de la tercera semana ese trato se rompió por la gente que me empleaba, en el sentido de que me bajaron el suelo a la mitad, a 360 euros sin autobús ni nada. Yo comuniqué [a la entidad mediante la cual entra en contacto con la familia que la "contrató", irregularmente] la situación (") No me dieron más descansos (") Hasta he ido al juzgado, a un abogado de oficio al Palacio de la Justicia a preguntarle si era justo que me bajen el sueldo, que me digan no tienes derecho a nada, tú eres una ilegal (").

¿Convenio? ¿Qué convenio?

Entrevista realizada por: 
Iñaki García en Madrid en mayo 2009

"El convenio que figura en mi contrato no existe"

Alejandro tiene treinta y pico años, y lleva más de 15 trabajando en puestos relacionados con la logística, en diferentes sectores. Desde hace 4 años trabaja a tiempo completo en una empresa de unos 10 años de antigüedad que se dedica al transporte de pasajeros. Es una empresa de unos mil empleados que pertenece a un gran grupo del sector turístico.

De padre sindicalista y con más de diez años de militancia sindical a sus espaldas, Alejandro siempre ha querido conocer sus derechos como trabajador, pero en su actual empresa se lo ponen muy difícil. Primero porque no tienen convenio ni representación sindical de ninguna clase, y segundo porque cuando le comentó a su jefe directo (un mando intermedio "medianamente razonable", a quien se le pueden plantear esta clase de cuestiones) que quería hacer una consulta al departamento de recursos humanos sobre las horas trabajadas este se lo desaconsejó, por las consecuencias que eso podría tener para su futuro en la empresa: "me dijo que no me convenía preguntar nada, y que era mejor que buscase la información por otro lado, por mis propios medios". "Nos tienen vetado hablar con el departamento de recursos humanos. Tú mismo lo puedes comprobar: llama por teléfono a la sede de mi empresa y di que eres un trabajador, y que te pasen con recursos humanos. No te van a pasar, tienes vetada la llamada. Tienes vetado hasta el acceso, si vas ahí."

Telemarketin Editorial, Océano de irregularidades

Entrevista realizada por: 
Francisco Martínez Córdoba, Sevilla, abril de 2009

Horas gratis para la empresa fuera de contrato, pagos en dinero b y fraude en las cotizaciones a la SS, primas de productividad no pagadas, despidos sin finiquito ni carta de despido, puesto de trabajo en malas condiciones de salubridad son las condiciones de abusos que se encontraban en una "empresa" dedicada al negocio editorial.

La situación, que afecta a un total de cinco teleoperadoras, o al menos estas son las únicas que han decidido denunciar los abusos cometidos contra ellas nos es descrita por dos de ellas G.R. y A.L. que se presentan a la entrevista en representación de ellas mismas así como de las otras 3 compañeras que han presentado la denuncia contra su empresa por despido improcedente e impagos.

Todo empezó un día en que "llego el jefe y nos dijo: os voy a subir el sueldo a todas" relata A.L. Luego nos explico que "nos cambiaban el contrato y pasábamos de régimen general a ser autónomos, con un contrato mercantil, y a cobrar comisión por ventas". El contrato es presentado de manera sibilina por el jefe como un compendio de ventajas para el trabajador: el trabajador (ahora autónomo) decide lo que trabajan, e incluso puede hacerlo desde casa, adaptándose a lo que quiera cobrar o trabajar. Sin embargo estaba lleno de "letra pequeña".

Exprimido hasta que el cuerpo ya no puede más: Cómo los grandes hipermercados se deshacen de sus trabajadores cuando les han extraído hasta la médula

Entrevista realizada por: 
Carmen Botía Morillas, Sevilla, marzo de 2009

Rafael, 57 años, 600 euros de pensión por invalidez tras 32 años trabajando en el sector de la distribución al por menor, su salario final, tras su vida profesional fue de 1.200 euros. Los últimos años desempeñó su trabajo en una conocida multinacional que absorbió la empresa local en la que comenzó su actividad profesional.

Su historia muestra cómo las empresas, las grandes multinacionales se deshacen de sus trabajadores cuando éstos ya no le son rentables porque físicamente ya sus cuerpos no pueden satisfacer las demandas que siempre están por encima de los ritmos y esfuerzos que sería razonable pedir a los trabajadores y trabajadoras si se velase realmente por la salud y seguridad en el trabajo. La empresa trata de despedirle, justificando su procedencia, aunque sea una falsedad, para evitar pagarle la indemnización correspondiente, lo cual también evitaría que pudiera cobrar la prestación por desempleo a que tiene derecho.

Memorias de un despedido

Entrevista realizada por: 
Jaime Fuentes. Relato recibido en octubre de 2008.

Desde que entré a trabajar en aquel hipermercado, siempre tuve la sensación de que sería un lugar de paso para mí, un cruce de caminos que me llevaría luego a otro sitio, aunque jamás hubiera imaginado el infierno en el que tiempo después me encontraría ni la forma tan lamentable de salir de allí. Pongamos que esa empresa se llama Rotonda y que yo me llamo Jaime.

Terror en el hipermercado, mi lista sindical ha desaparecido

Entrevista realizada por: 
Enrique Martín Criado, Sevilla septiembre de 2008

Carmen trabaja desde hace trece años en la sección financiera y de seguros de un hipermercado de capital extranjero con amplia implantación en todo el territorio español. Al poco tiempo de entrar en la empresa "donde comienza con un contrato de 24 horas semanales- es captada para presentarse a las elecciones sindicales por FETICO, un sindicato ya conocido para los seguidores de esta página (ver, p. ej., "El Estado policial en los Grandes Almacenes" o "Café, sonrisas y convenios invisibles"). Varios años en FETICO le sirven para darse cuenta de que este "sindicato" no tiene como fin prioritario defender los derechos de los trabajadores, sino los de la patronal. Carmen se afilia a CCOO y comienza a organizar una candidatura para presentarse a las elecciones sindicales. A partir de entonces, la empresa comienza una campaña de acoso y derribo utilizando todos los medios que se le ocurren.

El Precio de la Belleza

Entrevista realizada por: 
Carmen Botia Morillas, Sevilla, septiembre de 2008

Yolanda es peluquera y esteticista, tiene 31 años, y comenzó a trabajar hace diez años, desde entonces cada una de sus experiencias laborales ha sido un ejemplo de recorte de derechos laborales básicos, en la actualidad considera que las condiciones laborales que disfruta suponen una importante mejora desde los primeros empleos "como trabajadoras en prácticas", lo que realmente significaba sin nada, ni horario, ni funciones, ni contrato, ni sueldo, ni nada de nada. Estuvo aproximadamente tres años en diferentes peluquerías de la ciudad trabajando "para aprender" sin ninguna relación laboral regulada y sin una norma estatal que regulase su actividad productiva. Después ha estado trabajando diferentes meses en distintas peluquerías, ya en la mayoría con contrato, aunque no en todas, pero todas ellas han transgredido alguna de las condiciones previamente pactadas ofreciendo condiciones laborales por debajo de las establecidas en el convenio colectivo de esta rama de actividad. 

El de la belleza es un sector muy precario que rebaja las condiciones de un convenio ya de por sí muy descargado de derechos y reconocimientos a sus trabajadoras, que son mayoría en este ámbito profesional, la realidad de la peluquería, y sobre todo de la estética muestra la precariedad que sufren los empleos "de mujeres y para mujeres" en los que se ponen en práctica las cualificaciones tácitas que las mujeres han incorporado en su proceso de socialización, cualificaciones que no llegan a reconocerse nunca pero que se ponen en juego en el puesto de trabajo. La peluquería y la estética son ejemplos de un sector de actividad para mujeres que ha institucionalizado las malas condiciones de trabajo. 

El Estado policial de los Grandes Almacenes

Entrevista realizada por: 
Enrique Martín Criado, Sevilla. Julio de 2008

Alberto ha sido delegado de la sección sindical de CCOO de unos conocidos Grandes Almacenes durante casi 20 años. Durante este tiempo ha sufrido presiones de todo tipo para que abandonara el sindicato. La política de acoso a los "sindicatos de clase" es continua en todos los centros de estos Grandes Almacenes. Una política con mucho éxito: en casi la totalidad de los centros la representación de los trabajadores está dominada por dos sindicatos amarillos, FASGA y FETICO. Estos sindicatos fueron organizados tras las primeras elecciones sindicales en 1978, donde CCOO y UGT arrasaron. A partir de entonces, Grandes Almacenes ha utilizado todas las armas para que los comités de empresa fueran dominados por FASGA y FETICO, como explica Alberto:

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